En España, según el INE, 2.131.400 personas mayores de 65 años viven solas. Más allá de que las personas vivan solas o no, algunas estimaciones sitúan el porcentaje de personas que experimentan soledad subjetiva en estas edades en el 40%, pudiendo llegar casi a la mitad de la población mayor de 80 años.
En España, según el INE, 2.131.400 personas mayores de 65 años viven solas. Más allá de que las personas vivan solas o no, algunas estimaciones sitúan el porcentaje de personas que experimentan soledad subjetiva en estas edades en el 40%, pudiendo llegar casi a la mitad de la población mayor de 80 años.
En edades avanzadas, la soledad es un factor de riesgo importante de morbilidad, tanto psicológica como física. De este modo, una vida rica en interacciones sociales se relaciona con menores tasas de depresión y una mejor calidad de vida. El tipo y tamaño de los contactos sociales se relaciona, según las investigaciones, con el sentimiento de soledad y el riesgo de depresión. En este sentido, el aumento de la interacción social puede ser un factor protector.
Los factores sociodemográficos y psicosociales que se relacionan con la soledad y que pueden condicionar el estado de salud incluyen:
Además, la soledad puede predecir un aumento del riesgo de sintomatología depresiva, deterioro del rendimiento cognitivo, progresión de la demencia, ingreso en una residencia y múltiples patologías, incluyendo hipertensión arterial, enfermedades cardíacas y accidentes cerebrovasculares en personas mayores.
Los mecanismos que llevan de la soledad a los efectos negativos sobre la salud pueden ser diversos. La evidencia acumulada sugiere que los comportamientos y hábitos adversos para la salud (sedentarismo, consumo de alcohol, tabaco y una alimentación deficiente), la alteración del sueño, la desregulación biológica y la cognición social negativa, entre otros, pueden estar entre los mecanismos clave que subyacen tras los efectos de la soledad en la morbilidad y la mortalidad en edades avanzadas. De ahí la importancia de la socialización en personas mayores.
Si te interesa seguir aprendiendo sobre cómo mejorar la calidad de vida de las personas mayores, te invitamos a explorar más artículos en nuestro blog. Descubre también cómo apoyar a una persona mayor que vive sola y cómo las nuevas tecnologías están transformando el cuidado de las personas mayores. ¡Mantente informado para brindar el mejor apoyo a tus seres queridos!
Hasta la fecha, se ha desarrollado una gama de intervenciones psicosociales para reducir la soledad y el aislamiento social en personas mayores vulnerables. Estas intervenciones incluyen las siguientes estrategias:
Los grupos específicos de adultos mayores que podrían beneficiarse de las intervenciones para reducir la soledad incluyen especialmente a las personas que sufren deterioro cognitivo y demencia, así como los individuos que tienen un mayor riesgo de soledad debido a la disminución de las oportunidades de conexión social.
En definitiva, una persona mayor sola puede que esté en riesgo de aislamiento social, además de tener una peor salud y un mayor riesgo de desarrollar enfermedades. Hagamos de nuestra sociedad un lugar mejor en el que cada vez menos gente se sienta sola.
Envejecer no tiene por qué ser un camino hacia la soledad. En Senniors estamos comprometidos con un envejecimiento saludable y socialmente rico. Todos nuestros servicios están enfocados en ello.